Un cúmulo de circunstancias y torpezas es la causa de esta súbita
afasia, algunas ajenas por completo al paciente y otras debidas al
desconocimiento irresponsable de los recursos que utilizaba. Lo cierto es que
unas y otras han ocasionado la mordaza que supone impedir desde un servidor
seguir utilizando un dominio de Internet, por no haber renovado a tiempo la
suscripción… y no saber actualizarla con diligencia y antelación. Lo primero es
achacable a la fusión de una entidad bancaria que rechazó el pago domiciliado
del recibo, y lo segundo a la torpeza de quien no atendió el requerimiento de
renovación ni supo realizarla a través de los cauces establecidos.
Y es que Lienzo de Babel era realizado como
quien conduce habitualmente un vehículo: sabe usarlo pero desconoce cómo funciona.
Era un instrumento sumamente sofisticado para quien es absolutamente ignorante
en las nuevas tecnologías, aunque las utilice confiado en la honestidad de su
empeño. Convencido de que lo realmente importante era el “mensaje”, prestaba
poca atención al medio, a los canales y hasta al ruido de toda comunicación. No
resulta extraño, por tanto, que tarde o temprano sufriera un percance.
Amigos y conocidos en brebajes y cataplasmas intentan calmar
al paciente, dolorido más por su ineptitud que por la afonía que sufre. No es
tan grave su mal porque ni lo que decía era importante ni prácticamente nadie
lo echará de menos. Pierde sólo la memoria de lo dicho, la coherencia de un
pensamiento que podía rastrearse en el pasado reciente y la ilusión de que algún
“babilonio” despistado respondiera a ese afán de comunicación que justificaba la
existencia de Lienzo de Babel, mostrando su coincidencia o disenso. Es decir,
intercambiando miradas del mundo y del hecho de compartir el momento que les ha
tocado vivir, sin estar constreñidos a un espacio limitado y remoto y sin necesidad
de levantar la voz, articulando aquello que marca la diferencia con los
animales: el raciocinio y la palabra.
Confiamos, a pesar de su insignificancia, en su pronta
recuperación.

No hay comentarios:
Publicar un comentario